Sáb. Jun 15th, 2024

Tirar pepinos en lugar de tomates, cuando una obra de teatro no gustaba, es una tradición curiosa. Aunque los tomates son más comunes en la actualidad, la idea de lanzar pepinos a los actores o al escenario tiene su propio encanto. Imagina la escena: los pepinos volando por el aire, los actores esquivándolos con destreza mientras recitan sus líneas. ¡Una forma inusual pero efectiva de expresar descontento!

La mención del pepino (Cucumis sativus) en el prólogo de los Entremeses de Cervantes es un ejemplo interesante de cómo los elementos botánicos se entrelazan con las costumbres y la cultura de la época. Cervantes se refiere a una práctica teatral donde, en lugar de tomates (que aún no se conocían en Europa), se arrojaban pepinos como muestra de desaprobación. Este uso de pepinos, claramente más peligrosos que los tomates por su dureza, podría ser el origen de la expresión «un pepinazo».

Quizá de ello venga la expresión “un pepinazo”

En «Don Quijote», Cervantes también menciona al rey Pepino, utilizando el nombre de la hortaliza en un contexto histórico. Por otro lado, los pimientos (Capsicum annuum) son citados en «Rinconete y Cortadillo», indicando su ya extendida presencia en la gastronomía española de la época. Nicolas Monardes en 1574 describe el uso común de los pimientos en la alimentación, destacando su facilidad de cultivo y su variedad, así como su diferencia con la pimienta importada de India, mucho más costosa.

Además de los pimientos, se mencionan otras especias y plantas utilizadas para condimentar, como la pimienta y la mostaza, demostrando la rica diversidad de ingredientes en la cocina de la época y su importancia en la cultura y literatura españolas.


En la actualidad, el lanzamiento de tomates en lugar de pepinos se ha convertido en una tradición popular en eventos como festivales, espectáculos y representaciones teatrales. Sin embargo, a diferencia de la Inglaterra del siglo XVI, donde los pepinos eran la elección, los tomates son ahora los protagonistas de esta peculiar costumbre.

Aquí hay algunas razones por las que los tomates se han convertido en el “arma” preferida para expresar descontento:

Disponibilidad y costo: Los tomates son más comunes y asequibles que los pepinos en la mayoría de las regiones. Además, no son tan valiosos como para causar una gran pérdida económica si se lanzan al escenario.

Impacto visual: Los tomates son más grandes, jugosos y llamativos que los pepinos. Cuando un tomate golpea el escenario o el objetivo, su efecto es más dramático y evidente para el público.

Asociación cultural: La idea de lanzar tomates se ha arraigado en la cultura popular y se ha perpetuado a lo largo del tiempo. Las películas, los medios de comunicación y las representaciones artísticas han contribuido a esta imagen icónica del público arrojando tomates.

Tradición y diversión: Aunque no siempre se toma en serio, el lanzamiento de tomates se ha convertido en una especie de ritual cómico. La gente lo hace como una forma de liberar tensiones y expresar su opinión de manera humorística.

En resumen, los tomates han reemplazado a los pepinos como símbolo de desaprobación en la cultura popular actual. Aunque la razón original se perdió en el tiempo, la tradición persiste y sigue siendo una forma peculiar y entretenida de mostrar insatisfacción en eventos públicos.

En la Inglaterra del siglo XVI, cuando una obra de teatro no complacía al público, este tenía una peculiar manera de expresar su descontento: lanzando pepinos al escenario. Sí, en lugar de los tomates que se popularizaron más tarde, los pepinos eran los protagonistas de esta tradición teatral. Aunque parezca curioso, los tomates no eran comunes en Inglaterra en esa época y se consideraban una fruta exótica. De hecho, no aparecieron en los libros de cocina inglesa hasta 1752. Así que, en lugar de arrojar joyas como los tomates, el público optaba por lanzar pepinos para expresar su inconformidad con la actuación1.

Esta costumbre de lanzar objetos al escenario como forma de protesta tiene raíces aún más profundas. Antes de la industrialización, la disponibilidad de comida en ciertas épocas del año era una preocupación recurrente. Lanzar alimentos como señal de protesta era una práctica antigua. Incluso se dice que en el año 63 d.C., una multitud lanzó nabos a un gobernante de África como queja por la escasez de alimentos. Con el tiempo, la gente prefirió usar ingredientes “menos agresivos”, como los huevos y, posteriormente, los tomates (especialmente si estaban podridos). Aunque hoy en día tenemos supermercados y abundancia de alimentos, esta costumbre es un rastro de lo que mantuvieron nuestros antepasados1.

Así que la próxima vez que veas una película o una serie en la que el público arroja tomates al escenario, recuerda que en algún momento, esos tomates podrían haber sido pepinos enojados.